1. Hidratación. La hidratación en el cabello es clave en todas las épocas del año. Los agentes externos actúan sobre él aunque haga frío. El aire, la lluvia o incluso, la nieve provocan daños casi irreparables en tu melena. La forma de mantenerlo a raya es hacer que la hidratación sea un paso imprescindible en tu rutina de belleza a base de mascarillas y aceites capilares.
2. Champú adecuado. A cada cabello le corresponde un champú determinado, si usamos los productos incorrectos estaremos dañando nuestra melena. Detecta qué tipo de pelo tienes y adquiere los productos adecuados para los cabellos finos, secos, grasos, rizados o lisos.
3. Herramientas de calor. En invierno son casi imprescindibles, sobre todo el secador. Tan malo es salir a la calle con el pelo mojado con bajas temperaturas como abusar de secadores, planchas y tenacillas. Usa estos elementos con moderación y seca tu melena antes con toalla para reducir el tiempo de secado y así el riesgo de daños.
4. Tratamientos caseros. En invierno tendrás más tiempo para aplicar tratamientos caseros en tu cabello. Mascarillas suavizantes, infusiones aclarantes, batidos hidratantes, cualquier remedio que decidas aplicar para mejorar tu melena es necesario que actúe en tu cabello durante un mínimo de 15 minutos. Después sólo tienes que enjuagar y lavar como de costumbre, reforzarás tu melena en invierno y le darás todo el mimo que necesita.
5. Evita el frizz. Con el frío y el aire todos los cabellos tienden a mostrar mayor frizz que cuando el clima es más seco. Para luchar contra este efecto hazte con productos destinados a ello como ampollas o sprays anti frizz.
6. Caída de cabello. El cabello sufre caídas cíclicas con los cambios de estación. Si este invierno estás notando que pierdes más pelo de la cuenta, utiliza champú anticaída durante un mes y notarás cómo tu melena vuelve a ser la que era. También puedes utilizar ampollas o complementos alimenticios reforzantes para evitar que esto suceda.
7. Cabello mojado y bajas temperaturas. Te parecerá un atrevimiento pero el pelo húmedo expuesto a bajas temperaturas puede congelarse. Los cabellos especialmente porosos absorben la humedad y, al hacerlo, se expanden haciendo que el cabello se congele muy fácilmente y, por supuesto, se dañe.
8. Tratamientos capilares. Tras el verano, es el mejor momento para realizarse tratamientos capilares que ayudan a reparar los daños del verano y preparar el cabello para la nueva estación, fría y desapacible incluso para tu pelo. Los tratamientos de keratina son los mejores ya que nutren el cabello, le aportan un extra de brillo, sellan las cutículas y duran tres meses, perfectos para que el frío excesivo nos abandone.
9. Corte de cabello. El invierno es una buena época para darnos un buen corte a la melena, por dos razones: nos deshacemos de un plumazo de los estragos que el verano causa en nuestro cabello y mantenemos una puntas perfectas que, con la humedad y las herramientas de calor, tenderán a abrirse aún más en invierno.
10. Buena alimentación. La alimentación es clave para que tu cabello se mantenga sano y brillante, ya sabes que lo que ingieres se refleja directamente en el exterior. Las personas con estrés, enfermedades alimenticias o que, simplemente, llevan una mala alimentación se caracterizan por lucir cabellos más finos, apagados y poco sanos. Para mantener una melena sana y bonita necesitas comer adecuadamente.
DENISSE DEL RÍO GALVÁN
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domingo, 2 de febrero de 2014
sábado, 12 de octubre de 2013
Los secretos de belleza de Cleopatra
Cleopatra, la legendaria reina de Egipto, que según los relatos de la época era bastante narigona, tenía un encanto que hizo perder la cabeza a dos romanos de la más dura y severa formación de soldado como César y Marco Antonio. Cleopatra mantenía un estricto ritmo de cumplimentar ciertos procedimientos para mantener su belleza, que se revelarán a continuación:
De mañana
Sus doncellas debían llevarle a la cama, antes de que se levantase, pequeños trozos de carne de ternera que se aplicaba sobre su rostro durante una hora, para conservar la frescura de la piel.
De noche
Bebía antes de irse a acostar un licor de mandarinas que luego, el resto, lo volcaba en un recipiente de boca ancha y dejaba durante tres noches sin tapar bajo la luna llena. Al cuarto día lo exponía al sol hasta la noche, es entonces que le agregaba cinco gotas de leche de burra o cabra y se lo pasaba por sobre el rostro.
Párpados y pestañas
Los relatos hablan de lo subyugante que eran sus ojos soñadores y altivos. Trataba de no exponerlos demasiado a la luz del sol y los lavaba tres veces al día con agua de rosas que le preparaban sus doncellas después de hervir medio litro de agua pura con una taza de pétalos de rosas. Para las pestañas hacía un delicado trabajo: cortaba durante tres noches de luna -en cuarto creciente- las puntas de sus pestañas y luego aplicaba una cantidad de aceite de almendras friccionando suavemente.
Dolores artríticos
La reina Cleopatra hacía machacar en un recipiente dos docenas de guindas picantes y secas hasta convertirlas en polvo para combatir los dolores óseos. Mientras tanto, hacía hervir medio litro de aceite de oliva y antes que rompiera el hervor incorporaba el polvo de guindas y bajaba el fuego. Revolvía bien y se dejaba enfriar. Una vez frío guardaba el ungüento en un recipiente de cristal con tapa hermética. Con él se frotaba la parte dolorida pudiendo calentarlo a baño maría cada doce horas hasta que el dolor desapareciera por completo.
Acné
Se lavaba el rostro tres veces al día con el jugo de un manojo de puerros bien exprimidos a los que agregaba tres cucharadas de leche de cabra y un puñado de azúcar.
Arrugas
Embebía su rostro con el jugo de dos cebollas de lirio blanco que hacía batir con sesenta gramos de miel blanca y veinte gramos de cera blanca fundida. Calentado todo a baño maría hasta tomar consistencia. Una vez aplicado sobre el rostro, lo dejaba un buen momento para que penetrara bien y luego lo retiraba con un paño embebido en agua tibia.
DENISSE DEL RÍO GALVÁN
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